))))))))Tenebrae, amor e mortis((((((((

))))))))Tenebrae, amor e mortis((((((((
La poesía hace a los poetas, los poetas no hacen poesía, la escriben solamente...ORG

viernes, 22 de junio de 2012

Sentencia


Perdido en tu ausencia, en tu voz,
camino moribundo sin censura de tu adiós,
perdido sin suerte de ser rescatado
de este lamento infinito y fatal.

Tu ausencia es mi calvario,
mi reflejo vacío frente al delirio.


Este zahorí condensa mis labios
en angustias infructuosas de colmenas
asesinas.
Profiero mi sentencia en cada
pensamiento, profiero mi demencia
que aún te busca en el silencio.


Adhiero mi demencia en este párrafo,
el soliloquio de tu última palabra
que se fue con la fe de tus cansadas manos.


Sigo la maldición de mis errores,
mirándome en tus recuerdos que son
tu maldición.


Mi demencia se desglosa en llantos
Partidarios de declinaciones inevitables,
En besos impúdicos de mi alma confusa…


No soy un alma condenada, sólo soy un
errante mortal atrapado en tu hechizo.
No soy un ermitaño condenado, un
esclavo de mi demencia…

miércoles, 13 de junio de 2012

Regreso


He vuelto, sumido en demonios ancestrales,
en sádicas fabulaciones del destino.
He vuelto como Zaratustra de sus cenizas
quemando mis traumantes suspiros...

He vuelto de los confines de la nada;
de los suplicios del silencio,
he vuelto envuelto en llanto,
atrapado en mi confuso canto,
entre la Luna menguante,
entre el amor clandestino...

He vuelto, sin sombra ni voz,
sin artífice ni fuerza en mis manos.
He vuelto del limbo atormentado,
de mis sueño profundo he vuelto
a mostrar mis lágrimas...
lágrimas negras, lágrimas muertas...
lágrimas de sangre.

sábado, 13 de agosto de 2011

Cansancio



¿Has logrado cambiar el mundo hoy?
-¡No!
¿Entonces por qué agonizas en tal cansancio?
¬-Sólo estoy cansado de escucharte.
-Déjame dormir tranquilo. No me espantes el sueño.
-No dormirás; bajo tu conciencia quedará todo…

“No sufraga en nada intentar dormir”

-Cuenta cuantas ovejas quieras, tu culpabilidad
no permitirá que tus parpados te lancen por un momento al olvido.

-No importa; no me interesa salvar una vida
O, provocar una muerte…no soy ningún dios para creerme
importante de hacer algo por mi prójimo.
Deja eso a la religión, a ellos tampoco cree importarles.

-Dime: ¿acáso no has visto sus miradas perdidas
entre tanta confusión e hipocresía? Son unas
cuantas almas quienes logran alcanzar esa pureza
divina y tampoco son religiosos…¡Irónico no!

sábado, 28 de mayo de 2011

Nocturna


El sol ha muerto en el horizonte…
La penumbra me seduce hasta la medianoche.
No me esperes, no volveré,
me quedaré escudriñando
las fauces del eterno regreso de la noche.
No volveré con el alba,
estaré contigo a cada Luna llena.
Las penumbras me han transportado,
han besado mi piel, lamido mi sombra.
No volveré con el iris,
las sombras son mi compañía.
Mi fugaz descanso

domingo, 15 de mayo de 2011

Soledad (Divina Muerte)



¿Deseas corresponderme?
No te alejes hasta entonces,
mira cuanto hemos sufrido,
las heridas en nuestra piel no son nada.
Son tan sólo una caricia de la muerte.
El dolor nos une frente al firmamento
o las voces inertes esclavizadas en tus
recuerdos.

¿En verdad crees amarme?
Piénsalo dos veces,
¿Acaso puedes amarme si aún dudas
que tu corazón es capaz de resistir
todo el dolor que podamos desencadenar?

¿Aún puedes sentir?

¿Crees conocerme lo suficiente?
Hasta mi propio reflejo duda de mi misericordia.
No dudes que pueda atravesarte una rosa en la lengua
porque no insistes en que deba besarte.

Sigue caminando, no te detengas a observarme.
No cuestiones mis adeptos,
no perdurará el efímero deseo de tu piel.

¡Oh soledad divina muerte!
Abrázame fuerte, cobíjame en la penumbra.
Ven! Cuéntame cómo es el olvido.
¿Dime por qué has huido del bosque?
Si la luz está al morir el día...

Soledad hoy me vuelves a abrazar,
por ti soy eterno...
No me abandones nunca,
por ti mi oscuridad es perpetua.
Lo único real e intangible.
No hay nada ultraterrestre después de ti...
¡Oh Soledad divina muerte!
Después de ti sólo está el olvido...

Ven; escribe mi epitafio,
con la misma saeta con que atravesaste mi alma.
apaga mi mirada con el lienzo de mentiras
que ha invocado el crepúsculo.
Aquí no existe la soledad...solamente el olvido.
No existe el tiempo, la Luna es perpetua.

¿Acaso pretendes ayudarme?
No olvides ayudarte también,
No olvides el dilema frente a tu estirpe.
La noche aún es joven…el pasaje es estrecho.
¡Continúa!
No me esperes.
El tiempo se desnuda.

martes, 19 de abril de 2011

Regreso a la Oscuridad

¿De qué sirve ayunar por encontrar el perdón?
Caminar simulando que nada es real,
que el hambre no me acosará,
ni me hará pensar en lo que
dejé plantado en la mesa por capricho.

De nada ayuda pensar que un milagro
salvará mi jornada, si mis pensamientos
convencidos están de que llegaré aprisionado
por la duda y el cansancio a recostarme
para olvidar entre el sueño todo lo que
me hace sollozar.

¿De qué sirve mentir, implorar, pretender?
¡De nada!
En lo absoluto a nadie le importa
que el mundo se deshoje en la próxima
tormenta o se enfríe con tanta maldad.

Duele despertar y notar
que todo es aún peor que la noche anterior.

Creo que conozco esta situación,
me he encontrado en soledad junto a ella.
Y sin nada en mis manos regreso a la oscuridad.

Mañana será otro día,
un nuevo suspiro,
¿Una nueva desdicha o satisfacción?
Mañana lo sabré,
regreso a la oscuridad...
No porque es de noche,
a la oscuridad de mis cuestiones.

La oscuridad no tiene color,
no es la ausencia de luz.
Es la ausencia de tacto,
es la falta de conciencia.

Regreso a la oscuridad.
Sin nada en mis ojos,
sin emociones,
sin nada,
como desperté...

Regreso una vez más.

sábado, 9 de abril de 2011

Lágrimas de un vampiro II



Ha pasado el tiempo; nada es igual, todo el aroma de las flores del jardín que te ocultaba se ha perdido entre el smoke. Nada es igual desde que tu cuerpo se desintegró junto con mis latidos. El bullicio no cesa en las sombras.

Quiero hablarte de lo fatal que has sido el mundo sin tu voz, resucito a cada noche invocando tu regreso. Lamento jugar a ser eterno, claro está que jamás debí arroparte entre mentiras y el sádico brillo de mis ojos…no sirve de nada brillar entre tanta oscuridad y esperar con ansias ver a la Luna desnudarse detrás del bosque donde preparaba el círculo donde te haría mía.

Lloro desconsolado trayéndote flores. ¿De qué me sirve sacrificar los lienzos del campo si no los puedes sentir? El mundo es distinto, puedo jurarte que está colapsando. Ha sido roto el corazón de Gaia, llora junto conmigo, enfurece junto a mí…El mausoleo que te cobija está corroído por mi flaqueza, mis lágrimas quieren devolverte hacia mis brazos. Ya no tengo fuerza, pero; sigo esperando que suspires una vez más, un segundo más a mi lado, que me dejes iluminarte para llevarte conmigo.

En mi mente rebosa tu silueta. La mágica sentencia de muerte en tu piel, los adagios escritos en tus manos. Tu mente lo repetía, bien sabías que escuchaba tu aura pedirme auxilio. No puedo olvidar que un día me pensaste tuyo. Añoraba besarte despierta. Simulaba creer que soportarías todo el dolor que te adormeció en su regazo.

Creí que dormías y soñabas conmigo.

El mundo ha cambiado, para mal, el odio ha consumido el corazón de los humanos…No sé si decir humanos porque en la edad que ajusto en el tiempo he visto muy pocos, es una corona que pocos han alcanzado. No alcanzan siquiera a soñarla, no les importa. Ya han perdido el valor de caminar entre las flores.

Perdona mi ausencia, recolectaba rosas para adornar tu morada. La muerte es un camino que no puedo seguir, mi naturaleza me reniega ante el placer de dormir por siempre…abriría mis venas para acelerar mi encuentro contigo si pudiese. Es sólo una utopía en la que me entretengo cuando me acuesto a tu lado. La muerte sin flores es tétrica.

Acá no existe la soledad, sólo tu ausencia, que se alimenta con mi olvido, con mis lágrimas, mi dolor eterno. Mi falacia descomunal entre mis sueños.

Quisiera sacarte del oscuro lecho en el que descansas. Porque no tengo la fuerza para renunciar a ti. Tengo impresas tus huellas en mis manos, no dudo que puedan recrearme tu calor de mujer en las noches de invierno. Tu ausencia es más fría que el invierno, más dolorosa que la daga con que repaso tu nombre en mi pecho. Bebo mi sangre para guardarte tributo, ofuscar el dolor que me aprisiona en este mundo de decadencia.



Muero en vida al despertar…la Luna es mi única compañera, atestigua cada uno de mis lamentos.

Las lágrimas inundan mis ojos, el cristal refleja mi agonía cada noche al leer tu epitafio.

“Moraré por siempre en tus pensamientos;
bendigo cada segundo a tu lado.
me llevo una parte de ti…el brillo de tus ojos.”

Espera mi amada.
No todo dolor es eterno.
Más mi amor perdure, perdura el milagro.
Hasta siempre…

sábado, 26 de febrero de 2011

Tu ausencia II




Mis manos sangran,
tu ausencia me mata.
El siniestro aroma a soledad
penetra mis venas.

Tu ausencia me mata.
Y resucito cuando tus
palabras rompen mi silencio
y tu voz llena las calles de
la morada del olvido.

Tu ausencia me mata.
Y resucito cuando tu mirada
devora mis recuerdos, el tétrico
vacío de la angustia.

Tu ausencia me mata.
Y resucito cuando tus manos
mutilan mi ser, para plantarme
un par de alas…

Tu ausencia me mata.
Y la vida es sólo un suspiro
de la eternidad…

Nunca dejes de suspirar…
Porque tu ausencia me mata.

viernes, 11 de febrero de 2011

Tu Locura



No te alteres por los ataques de ira.
No limpies el desorden que queda luego
que explotas e induces tus gritos al
llanto y exilias tus lágrimas.
Son todas la certeza de tu amor.

Pensarás que soy distraído pero,
no dejo pasar cada detalle que tienes conmigo,
agregando aquellos pequeños que a
cualquiera podrían engañar.

¿La verdad?
No me importa que me grites e imagines
cuadros encorvados por la duda.
Estoy completamente seguro que no son con
intención de ofenderme; ése instinto de mujer
divino que tienes me enloquece aunque a veces
también me vea en tu lugar abalanzando
casi cualquier cosa, todo por ocupar mi mente,
provocar el caos y no dejarme abrigar por
vestigios absurdos.

Me excita ese brillo peculiar en tu mirada poseída
por los celos. Me halaga tanto pensar que te
pertenezco.

Tu locura me apasiona, tu risa desenfrenada
buscando formas en todo lo que podría ser oscuro
me indica lo bien que conoces todo lo enigmático
para mí. Bien; verás que he recorrido poco estos
senderos.

No te preocupes por ello.
Seguro estoy de mí y de lo fascinante
que es pasar un momento a tu lado.
Aún cuando los bramidos de la noche
te aprisionen.
Recuerdo bien el día en que supe que tu risa
no formaba parte de un drama y tu sonrisa no era
estandarte de frivolidad.

Fue ese el día en que tu locura me pareció
de lo mas tierno y perfecto.
No reniegues de tu locura, no limpies el desorden
que queda luego que explotas e induces mi cuerpo
a tiritar, erizarse y subsistir por ti…

jueves, 3 de febrero de 2011

Apariciones



Hay miles de hilos que
atan mi alma al dolor,
cientos de recuerdos que
me penetran sin misericordia.

Tengo una herida tan profunda
que asesinó mis esperanzas de
algún día empaparme bajo la lluvia.

Perdí la cuenta de cuántas
lunas he caminado.
Creí las ingenuas palabras de:
los caminos se hacen al andar;
sin atreverme a mirar que hay
un laberinto a mis espaldas.

Caminé tanto que mis huellas
ya no dejan rastro y mis pies
se han desvanecido entre tanto aburrimiento.
Parece ser que la luz atraviesa
mi cuerpo, y floto…
purgando los errores de mi pasado.

Amar como amo yo…
es una aberración contra el corazón.

Caminé tanto, acabé por acostumbrarme
al dolor que ejerce mis venas y la
distancia que hay entre mi espada y tu cuello.

Al olvido he sido condenado, a la solitaria y única
sentencia que me espera a la vuelta del edén,
al cruzar la multitud de mortales ogros.

Caí en la hoguera…hastiado,
de la lúgubre mirada de lápidas.
No entendí el lenguaje de mis manos
que tiritaban cuando de repente apareciste.

Con tu mirada radiante,
iluminando mis senderos bañados
de tanta oscuridad, los lares
por donde pisé agonizando.
Tus alas cubrieron de pronto
las sátiras que leía en las nubes.

Extendiste tu mano, tomaste la mía…
para mostrarme la salida por donde los sueños
atraviesan y se lucen caminando.

Tomaste mi corazón roto;
lo azotaste, de repente lo escuché latir…
palpitar como no tuve idea.
Justamente ahora deviene melodías
celestiales que mi mente pudo jamás
hurgar.

De repente apareciste…
con tu incomparable belleza;
implacable al tiempo.
De mis ensueños, del delirio
que la soledad atestiguaba.

De repente apareciste…
suprimiendo las cicatrices que cavilaban
por mi karma.

De repente apareciste…
para recostarme entre nubes de ternura,
dar soporte y descanso…susurrarme cómo
se siente la eternidad.

De repente apareciste…
cobijándome del denso dolor
que yace en cada mirada que me acosa;

Y las penumbras me han abandonado…

lunes, 17 de enero de 2011

Recuérdame no Olvidar (To my Mother)



¡Recuérdame nunca olvidar!
Olvidar gritar tu nombre a la lucidez silenciosa;
a la noche callada y taciturna por los gélidos minutos de soledad.

¡Recuérdame nunca olvidar! nunca olvidar cerrar
las heridas en mi piel, provocadas por los aletargantes
alaridos que cruzan el cielo y no permiten respirar…

Recuérdame nunca olvidar! Nunca olvidar los bellos
momentos que dan color a la vida; los que rompen la
barrera para cruzar el umbral y abrazar los sueños…

¡Recuérdame nunca olvidar! Nunca olvidar que el tiempo
no se detiene; que cada segundo es mágico y devastador…
y solamente aquí se enlazan los bellos recuerdos…

¡Recuérdame nunca olvidar! Nunca olvidar que los astros
giran a nuestro alrededor y hay cientos de miles de estrellas
que observan cada movimiento de tus ojos…

¡Recuérdame nunca olvidar! Nunca olvidar que la vida
cambia a cada instante, como los vientos de dirección
sin ningún motivo de premonición…

¡Recuérdame nunca olvidar! Nunca olvidar recordar
que la naturaleza te devuelve en ecos de armonía y
estruendosos lamentos todo cuanto haces por ti o por mí...
que todos somos uno solo sin división ni diferencia…

¡Recuérdame nunca olvidar!
Nunca olvidar que en
el camino hallarás piedras y flores…flores para acogerlas
en tu memoria y piedras para cuando tengas que caer…

¡Recuérdame nunca olvidar!
Nunca olvidar recordarte recordarme no olvidar
que la voz solo perdura, se hace eterna y sensible, cuando sale del
fondo del corazón. Prevalece en el viento, se guarda en los
recuerdos sólo cuando los sentidos se agudizan y permiten explorar y surcar
los bosques encantados por los cielos.

Recuérdame nunca olvidar!
Nunca olvidar erosionar
con lágrimas los malos recuerdos y expulsar las
partículas de maldad procedentes de los raudos
amaneceres sin sueños…

Recuérdame nunca olvidar!
Nunca olvidar recordar…que las
olas del mar no mueren en tus playas; simplemente vuelven,
a recordar cuando las sirenas las alejaron con su canto…

Como se alejan las nubes negras empujadas por un arco iris…

domingo, 9 de enero de 2011

Destino




Lejos de tu voz el tiempo se hace pequeño,
lejos del dolor las fantasías no velan al sueño.

La maldición de tu distancia no permite atrapar
tus suspiros, tus risas, tu cabello enredado en
mis cansancio, el amanecer desvelado…
Las puertas del olvido están abiertas,
no soporto escuchar tus pasos
cruzar mi sepulcro en esta ciudad de silencio.

Destino maldito…te ocultaste tras el carmín
del divino cielo.
tras el carmesí de una fantasía aleatoria.

Fingiste actuar un mundo de sueños mientras
el sol se apagaba y hoy sólo los entierro
junto al cadáver de mi corazón…

A lo lejos del jardín dejaste tus huellas,
recuerdos de cuando juntos saltamos al abismo
buscando la libertad.

Destino sin paz, prolongas los minutos
en que me acosa el rocío de tus palabras;
tus hermosas mentiras tatuadas en el viento…

Cientos de lunas vi caer; atestadas de terror
por tus miradas necias.
Miradas malignas que deviene el iris
de mi pasión a un bastardo mundo gris…

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Carta a un amor que se fue...



Te escribo ésta carta porque sé que algunas y mucha veces mis emociones se escurren entre tantas palabras.

Porque sé que mi corazón por momentos, a veces muy prolongados se queda en silencio absoluto. Para poderte decir sin romper la tranquilidad del silencio que te ama como al más bello de los amaneceres en un paraíso donde sólo tu y yo existimos…

Te la escribo porque aunque lejos estás de mí y yo de ti. Vas conmigo a todas partes. Que estoy y vas conmigo siempre. En el viento, en las nubes que desde lo alto flotan acariciando tu piel. En los rayos de sol que borran las frías sentencias que intentan aferrase a ti.

¡Cuando despierto lo hago feliz! Con más fuerza en mi interior para enfrentar cada día. Porque por las noches mientras duermo, tu aura respira cerca de mi pecho. Te siento tocar mis labios en mis momentos de transición. Cuando salgo a la vida después de soñar contigo y despertar, a enfrentar al mundo. ¡Estás ahí! dándome fuerzas; las suficientes para no dejarme vencer por el miedo.

Cuando caigo sé lo que dirías si estuvieses conmigo. ¡Porque tú así te levantas!
Porque lo que hago te haga feliz. Y lo que diga jamás te llegue a herir.

¡Te escribo ésta carta! Para decirte que antes de dormir clamo siempre al destino unir nuestras almas por siempre y para siempre. Que soñemos juntos por la eternidad sin miedo a despertar. También para expresarte que mi corazón estalla de felicidad cuando te escucha reír y te ve sonreír, a través de giroscopios en lo alto de un volcán de ilusiones y fantasías. Para decirte que cada minuto que se va es un motivo más para ser feliz y cada hora que se desgrana del día una más para amarte con lealtad.

¡Te escribo ésta carta! porque no sé donde hallar respuesta a tantas plegarias. Que todas piden a gritos dormirme en tus brazos y despegar juntos a una galaxia muy nuestra. Que des respuesta a las infinitas preguntas que me invaden cada vez que te digo hasta luego. ¡Te escribo esta carta! porque no existe flor tan hermosa que pueda descifrarte lo que mi interior alberga. Te la escribo para decirte que jamás te dejaré ir tras la oscuridad. Tomaré tu mano, para guiarte hasta el final de tus angustias.

¡Te la termino hasta acá! porque sé que las palabras pueden aburrirte y adormecerte. O simplemente…el llanto de los ángeles no te permita oírme.

¡Te escribí ésta carta! porque sé que puedes doblarla y decir que tienes mi corazón en tus manos.

...aunque jamas te vuelva a ver y tu coraxón no haya latido tan fuerte como el mío.

Hasta nunca...

martes, 14 de diciembre de 2010

Confesión





Se escudriñan las horas.
Olvido vivir cuando tus uñas arañan
mi espíritu con tal delicadeza
que se que estás ausente porque
pretendes convertirme en el mismo
de ayer.

Por lapsos incontrolables el miedo
me abalanza y se apodera de mí.
Cada parte aletargada por centellas
falsas, mentiras sin evadir.

Se que el mundo gira, su eje y
del universo mismo es en torno a ti.

Eres el mundo que necesito, la esencia
de mis obras, el elixir para el sueño imparable.

No han favorecido mis ventanas
una esfera más ardiente que tus cuerdas.

Mi palacio es de metal,
el silencio mi delirio, alucino
cada gota de tu savia en un espiral de
color, un ataúd de hielo.

un mundo sin rumbo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Dolor


Vano enemigo del mal, testigo
de mi piel, verdugo del tiempo.
Notorio prefacio del cuadro y
el pincel que forma el destino.

Ausencia,
padre del mortuorio azar,
interior bendito, perplejo diagnóstico
de un corazón herido, pisoteado
por escenas perversamente absurdas.
 
Dolor;
aromático desdén de despedida.
Eterno servidor de la muerte,
perpetuo regreso a la confusión.
Al punto de olvido; mi fugaz teorema.

martes, 23 de noviembre de 2010

Eres Tú



Eres la suave brisa que acaricia
los campos al amanecer y viaja
buscando  mi cadáver
hundido en el desierto. 

Eres el rastro delicado adherido
sobre los corales ocultando las sirenas.
La estrella más radiante, el calor que
me enloquece, el grito del destino en la
maleza del bosque guiando mi existir.

Eres entre las espinas una rosa,
irisas mis días de la oscura soledad,
mi desdén ante la maldad.

Eres es silencio que reposa mi sufrimiento
y me libra del ruido confuso…mi trampa
perfecta, complot fallido de los dioses
que remeda la quimera de demonios injuriosos.

Eres la miel que borra mis estigmas,
Mis recuerdos y condena los resabios.

Eres mi tregua con el tiempo en la
absurda lucha sin riesgos ni emoción.
La magia que me hace soñar, reír y
llorar cuando despierto de mis Terrores
Nocturnos.

Son tus palabras mi dulce melodía,
la mutación del infierno a un flamante
lucero; tus ojos…mi ventana al mundo.

Soy sólo un fantasma perdido en el
la ciudad oscura, en la ruina que quedó
Posterior a la masacre.

Eres tú mi rutina más bella;
mi eclipse en la oscuridad…

martes, 9 de noviembre de 2010

¿Cómo me encerré en las palabras?

Recuerdos arrastrados desde otra vida

que se burlan frente al papel y el sabor
amargo de la hiel adherida en la lengua.

Palabras que se refinan entre la tinta.
Historias que nunca alcanzaron siquiera
formar parte de un final feliz.
Siquiera sólo al final.

Es el amor pensando seguir el curso
interminable del pudor que deja sus huellas
sobre los charcos de sangre que dejó mi corazón roto.

¿Cómo alcancé a arrancar los suspiros?
Debieron quedarse perdidos.
Flotando…rebotando en el frenesí.
El dilema se desató cuando nos atamos
al unísono de una canción que se cobijaba
en el frìo y emocionante invierno.



Si tan sólo existiese una palabra que fuese
capaz de encerrar todo cuanto me haces sentir
la escribiría una y mil veces para evitar perdernos
entre tantas palabras; evitar la locura y mirar a través de mis ojos.
Podría evitar la locura. Encerrándome en los barrotes
y gruesas y duras paredes que forman las palabras.
Acompañar al silencio pensando tu nombre sólo
en sigilosas fantasías. Simular que entiendo todas
las palabras que me haces escribir.

Mi AMOR se oculta en mi locura.
En tantas palabras que a veces no llegan a
decirte nada. Pero, Nietzsche lo confirmó en sus citas.
“Siempre hay un poco locura en el amor. Pero siempre
hay mucha razón en la locura”.
Debería atar mis manos y formar parte
del silencio tragándome la lengua y amarte
sin dar ninguna explicación. Que mis pupilas contraídas
por el miedo destruyan las cartas
que quizá nunca llegues a leer.

Mirarte y aprender a leer tu mirada
y echar al fuego tantos libros con tantas palabras.
Llenos de tanto misterio que probablemente no nos
competa descifrar. Mirarte y aprender otra vez a leer
tu mirada, que no suele codificarse.

Que no necesita ciencia alguna, sólo el
instinto del corazón y la razón. Encontrar el
más grande tesoro.
Que puedas amarme
sin tan poco darme y pedirte razones.
Decirte TE AMO y…
No preguntarme ¿por qué me encerré

en las palabras, entre tanta simbología
¿Cómo te escribo tanto y el tiempo no me
sufraga para amarte sin tener que escribirte
y aburrirte entre tanta tinta?

El mundo es tan pequeño que tiendo encerrarme
junto a ti en las palabras…
aunque tú no las necesites.

Y sí, son sólo las primeras palabras
que alientan el prólogo hacia
el capítulo sin final de la cruel falacia
que a pesar de su vislumbres alcanzó la realidad.

viernes, 22 de octubre de 2010

Si Decides Regresar (Delirio)

Si un día decides regresar no olvides tomar un pincel para pintarme

una sonrisa en el rostro. Pero antes, no olvides coger todos los sueños
que dejé frente a la puerta mientras te esperé.

Entra despacio, sigilosa.
¡Tienes la llave! ¿Lo recuerdas? Es por eso que no salí a buscarte.
Temí que regresaras y no estar aquí para recibirte.

No me despiertes aún. Sé cautelosa conmigo; no enciendas la luz.
Tómate el tiempo necesario y seca mis lágrimas.

Ponte hermosa,
Tan bella, como el día en que escuché tus pasos y te vi llegar.
Supe que te amaría por siempre.
Lo supe antes de mirarte a los ojos.
Te confieso que temblaba de miedo.
Creo que lo notaste y era obvio que no lo pude evitar.

Si un día decides regresar.
Miénteme susurrándome al oído que habías salido
buscando una oportunidad para los dos y que volviste
porque al fin la encontraste.

Si me encuentras con alguien en mis brazos, no te agites
Es el osito de felpa que también te espera. Recuerdas que me lo dejaste
el otro día mientras caminábamos buscando un lugar
Para sentarnos y descansar.

Si revisas mis bolsillos hallarás los pétalos marchitos
de la rosa que me diste el otro día cerca del parque.
¡Sí! aún la conservo.
¡Ve! mis manos aún no se marchitan.
Aunque no lo creas siguen escribiéndote.

Si un día decides regresar y me encuentras dormido.
No creas que me aburrí de esperarte.
Es sólo que te extrañaba tanto que decidí soñar mientras tú te decidías a volver.
No te preocupes, te encontré en mis sueños y soy feliz acompañándote
Mientras vuelves.

Si un día decides regresar.
Por favor, compra un adhesivo en la tienda
Servirá para unir las partes de mi corazón que quedaron tiradas
en el piso cuando cruzaste la puerta.

Levántalas con mucho cuidado, puede que se rompan en pedacitos.
No me despiertes tan de repente. Recuerda que mis nervios no son del
todo agradables cuando me toman por sorpresa.

No me reproches nada; bien sabías que tarde
o temprano te aburrirías de tanta cursilería.
Sabía que necesitarías tiempo para ti. ¡Yo lo sabía!

Antes de despertarme asegúrate de mantener la calma.
Revisa que no falte nada de lo que dejaste cuando te fuiste.
¿Está todo aquí?
¡Todo sigue igual! Hasta el jardín que creé en tu honor.
Tu fotografía sobre mi mesa sigue brillando.
Lo único que se ha opacado es la luna, la tarde de invierno que ya no suele
Inspirarme porque he dormido tanto que hasta olvidé
que los botones de la camisa que usaría cuando volvieras
están desajustados.

¡Perdóname si me encuentras despeinado!
Desde que te fuiste lo último en que pensé fue en redecorar mi cabello.
Simplemente me dediqué a dormir y soñar.

¡Disculpa si no te preparé un poema para tu regreso!
Te juro que lo pensé una y otra vez, sabes que no es difícil escribir
algo hermoso si se trata de ti.

Si me tocas y me notas frío, no pongas importancia.
Olvidé cubrirme durante la noche mientras la soledad me perseguía.
Es sólo eso, nada importante. ¡Tómalo con calma!

Perdóname si no puedo darte detalles de lo último que leí.
La verdad es que no he tomado un libro en varios días,
ninguno me interesó tanto como me interesaban antes de que te fueras.

Si un día decides regresar asegúrate que nadie te vea entrar…así podré
decir que te acompañé y jamás estuve solo.

Perdóname si el día en que vuelvas no me encuentres despierto.
Si no puedo recibirte otra rosa.
Créeme que me gustó tanto la primera que aún la guardo,
ella se marchitó. Pero, aún guardo la pasión y el aroma que poseía
cuando me la diste. ¡Espero no lo hayas olvidado!
Lo recuerdo como si hubiese sido ayer, lo recuerdo cada día.

¡Perdóname si no la pueda recibir con mis manos!
Pero, puedes ponerla sobre mi ataúd.
Bien. Puedes acomodarla en mis manos para
que se marchite junto a mí.

Si no es mucho pedirte,
dame un último beso.
El último.
Prometo que lo será.
Será lo último
Porque para entonces dormiré para siempre.

¡Descansa en Paz! (Resignación)


¡Descansa en paz amada mía!

Rezaré la última letanía en tu honor.
El limbo se acomoda en mi pecho,
en el corazón transplantado al olvido…

Destroza todo el terror que te obsequié
entre tantos versos…

Lee éste último capítulo de la historia
de zozobra que escribí para ti.
Esta que se lleva la última gota de mi sangre.

Quiero verte excitada en medio de la esquizofrenia.

¡Bébete mi última lágrima!
Siente como la húmeda agonía de
tus mentiras ahogan mis ilusiones,
siente la sal que destrozó el alba.

Siente tus manos por la madrugada
en que me pensaste tuyo.
Como cruje tu cuello cuando intentas
ver lo que no ha sido nuestro.

El tiempo tejió tus pensamientos con los míos,
parió pesados telones de locura absoluta.
El teatro es tan vacío y detrás de nuestras palabras
sólo queda un disfraz empolvado,
abandonado por las polillas.

El tiempo muerde los témpanos
que quedaron de nuestra saliva;
que se aburrió de repetir
nuestros nombres en el vacío.

¡Descansa en paz!
no me vuelvas a pensar;
nunca más…

¡Descansa en paz!
No volverá la borrasca de mis penitencias.
Irán conmigo,
me seguirán,
hasta que el tiempo pierda todos sus resquicios.

No volverás a llorar;
tus lágrimas olvidarán haberte poseído.
No sabrán haberte oculto entre tanto dolor.

El solsticio de otoño acomodará una almohada en tu insomnio…
Y, la última flor te hará reina.

¡Descansa en paz amada mía!
No me vuelvas a pensar.
¡Nunca más!.

No me volverás a sentir;
nunca más.

¡Descansa en paz amada mía!
Llegó mi hora de partir.
¡Cierra mi ataúd!
Debo marchar,
llegó mi hora de partir…

¡Descansa en paz!

No me vuelvas a pensar.
¡No!
No me vuelvas a sentir.
¡Nunca más!

¡Descansa en paz amada mía!

No más, nunca (Resurección)



¡No más, nunca!


No más suspiros sepultados al viento,
al vacío que mi coraza forjó por ingenua.

No más lágrimas perdidas,
en el océano de redención
que el dominio enigmático
de mis pensamientos echaron al suelo.

No más paladares ni intentos de placer interminables.
ni falsas esperanzas de acariciar el perfecto engaño,
el asesino de auras (el perpetuo amor).

No más noches de pesadillas
sin sueños, de ideas inocentes,
trastornos fatales por una migaja
de espacio en una memoria ajena.
En una historia que no llegará a
pasar frente a mí.

¡No más!

No más espinas,
ni dolor infinito por abrazar
una flor que se deslucirá al
ocaso de mi primavera.

No más conversaciones a solas
con la soledad,
con los sueños que desmoronan mis
manos y coronan el reino sin ley
de las paredes que jamás debí cruzar,
para buscar en un lecho de piedra
lo que sólo habita en mí.

¡Nunca Más!

Entregarme por completo y,
despertar sin haber sentido
que el tiempo contrajo mis heridas.
Buscar en otros labios las palabras
que jamás deberán salir de los míos.
Nunca más llorar sobre un pedazo
de papel y escribir con lágrimas
el miedo qué jamás me dejará ir.

Nunca más, ni un paso por huir de mi oscuridad.
¡Nunca más!

Salir a la mitad de la oscuridad
a abrazar la noche,
la majestuosa luna que sin mediar
suspiros me arranca sin misericordia
el diminuto espacio que se tambalea
dentro de mí castillo.

Nunca más perseguir misterios,
hojas inertes que se agregan
al suelo infértil del otoño.

¡Nunca más!

Oír tus alaridos en medio de tanta confusión
y tantos golpes a mis espaldas.
Nunca más extender mi mano y sentir
cómo la hipocresía se desliza entre mis dedos.

Nunca más marearme buscando constelaciones
en medio de la oscura incertidumbre de un adiós.
No más sueños enredados entre ortigas
y versos fúnebres.

No más anhelos por vivir en otro corazón
que no sea el mío.
Nunca más mendigar una sonrisa
para contraer mis días.

No más mentiras escupidas al espejo,
ni al rostro que se refleja en el cristalino
torrente de horas perdidas.

No más caminatas nocturnas,
cruzar mi habitación simulando buscar
objetos perdidos, mover mi cabeza
creyendo haber encontrado algo que no puedan robarme.

¡No más!
¡Nunca más!
No más vida.
No más espectáculos paranormales
frente a mis ojos.
No más intentos de vuelo.
No más llanto.
No más tiempo.

¡No más, nunca!
¡No más!